Si trabajas como arquitecto, arquitecto técnico o ingeniero, seguramente conoces la sensación: entre visitas de obra, reuniones con clientes, cálculos y trámites, las horas de dibujo acaban quedándose para la noche o el fin de semana. Delegar la delineación es una de las formas más sencillas de recuperar ese tiempo.
1. Más tiempo para lo que solo puedes hacer tú
Proyectar, calcular, dirigir la obra y firmar es tu trabajo. Dibujar los planos lo puede hacer un delineante con experiencia siguiendo tus indicaciones. Cada hora que no pasas delante de AutoCAD es una hora para conseguir y atender más encargos.
2. Sin costes fijos
Contratar a alguien supone sueldo, seguridad social, equipo y licencias, haya trabajo o no. Con un delineante externo pagas solo por lo que encargas: por horas o con un precio cerrado por proyecto.
3. Capacidad extra en los picos de trabajo
Cuando coinciden varios proyectos o un plazo se adelanta, puedes asumir el encargo sin rechazar clientes ni retrasar entregas.
4. Planos con tus estándares
Un buen delineante externo trabaja con tu plantilla, tus capas, tus estilos de cota y tu cajetín. El resultado encaja con el resto de tu documentación como si se hubiera dibujado en tu estudio.
5. Rapidez
Con la información completa, muchos encargos se entregan en 48 a 72 horas. Mientras tanto, tú sigues avanzando en otras partes del proyecto.
6. Experiencia
Un delineante con muchos años de oficio conoce las normas de representación, detecta incoherencias en las medidas y sabe qué piden los ayuntamientos. Eso se traduce en menos correcciones y menos idas y vueltas.
Cómo empezar
Lo más sencillo es probar con un encargo pequeño: un plano de estado actual, unos alzados o el paso a limpio de un croquis. Así ves cómo trabajamos sin ningún compromiso.
Calcula el precio de tu encargo o escríbenos y te respondemos lo antes posible.