Es muy habitual tener los planos de una vivienda, una nave o un local solo en papel, o en un PDF escaneado que no se puede editar. Si necesitas modificarlos o enviarlos a un técnico, lo ideal es tenerlos en formato DWG de AutoCAD. Estas son las opciones.
Opción 1: conversión automática (vectorización)
Existen programas que «leen» la imagen y la convierten en líneas. Es rápido, pero el resultado suele dar problemas: líneas partidas en cientos de trozos, textos convertidos en garabatos, escalas deformadas por el escaneado y ninguna organización por capas. Para un uso profesional casi siempre hay que repasarlo todo.
Opción 2: insertar la imagen en AutoCAD y calcar
Se inserta el escaneado como imagen de fondo, se escala con una cota conocida y se redibuja encima. Es la forma correcta, pero requiere conocer bien el programa y lleva su tiempo.
Opción 3: encargarlo a un delineante
Es lo que hacemos nosotros: redibujamos el plano a mano, a escala real 1:1, corrigiendo deformaciones, comprobando cotas y organizándolo por capas. El resultado es un archivo limpio con el que se puede trabajar como si se hubiese dibujado desde cero.
Cómo preparar tu plano para que salga perfecto
- Escanéalo a buena resolución o hazle una foto bien de frente, con buena luz y sin sombras.
- Si es grande, escanéalo por partes con zonas de solape.
- Indica alguna medida real que conozcas: sirve para ajustar la escala con precisión.
- Envía todas las hojas (plantas, alzados, secciones) aunque solo necesites una: ayudan a entender el edificio.
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